“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Ecl. 3:1

A través de la Biblia, Dios exhorta a su pueblo a que sean conscientes de los tiempos y las horas que el pone en su sola potestad. Incluso nuestro Señor Jesucristo se enfado con los lideres religiosos de su tiempo porque no podían discernir los tiempos puestos por El. Como congregación, nos hemos movido en diferentes tiempos y horas, según la guía de Dios, en los últimos 6 años.
Hemos pasado por el tiempo de ser una obra pionera y de ahí, pasamos al tiempo de establecer lo que había. Después pasamos por el tiempo de desarrollar nuestra identidad y de ahí pasamos al tiempo de movernos en la excelencia y así consolidar lo que Dios estaba haciendo. Ahora estamos pasando de ese tiempo para entrar en otro en el que Dios ya nos está metiendo, y como siempre no podemos dejarnos llevar por las emociones y dejar a medio terminar la etapa de la excelencia y consolidación, ya que nos afectaría en la siguiente, en la que ya Dios ha metido y que la podemos denominar como el Tiempo de Expansión Apostólica.
Durante estos tiempos y horas, Dios nos ha bendecido en muchas formas y en el proceso hemos pasado a ser de 5/7 personas, que nos reuníamos en una célula a reunirnos unos 160, si todos vienen. Algunos habéis venido traídos por Dios desde vuestro país de origen y otros porque habéis conocido al Señor aquí, sea cual sea el motivo, todos formamos parte de esta familia en Cristo.
Si ponemos los ojos en el futuro, sabemos que Dios quiere que sigamos creciendo en muchas formas, pero quizás lo mas importante es el que podamos hacer la transición de un tiempo a otro siendo fieles a lo que Dios nos pide.

 

Habacuc 2:2. “.. Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”.

Siempre que Dios quiere hacer algo, busca a un ser humano para decirselo y que empiece a creerlo, y en fe, a correr con esa visión. Si la visión es para una congregación, todos los que formen parte de esa congregación llevaran dentro de ellos sueños conectados a esa visión o propósito. Cada uno de nosotros debe cumplir con su parte, como escogidos por Dios, para extender su Reino.

Yo y mi familia queremos daros las gracias a todos por “soñar, caminar y cosechar con nosotros”, algunos desde hace poco tiempo, otros desde hace bastante mas. Gracias por vuestra fidelidad y esfuerzo en propagar el evangelio y en querer transformar los pueblos y las ciudades donde todavía el evangelio no ha llegado.

Todos sois muy especiales para nosotros y sin vosotros nunca podríamos haber conseguido lo que hasta el día de hoy, Dios ha podido hacer.

Sois los mejores

 

Ap. Emilio, Yvonne, Josh y Grace